04.07.2012 - Artículo
Mali: un ayuda orientada a las necesidades locales
Entrevista a Geneviève Federspiel, Directora residente de la cooperación suiza en Malí del 2008 hasta junio 2012
« Apenas vemos abrirseuna puerta, entramos »

Geneviève Federspiel, Ud. trabajó para la COSUDE en India y en Nepal antes de convertirse (de 2008 a 2012) en directora de la Oficina de Cooperación Suiza (Ofco) en Malí. ¿Qué nos puede decir sobre cómo trabaja Suiza en este país?
Una de las mayores fortalezas de la COSUDE es que siempre intenta comprender profundamente las realidades de los contextos en los que opera. Malí es un país muy vulnerable. Desde hace muchos años, Suiza trabaja allí con un enfoque basado en escenarios (véase la nota siguiente) a fin de anticipar los potenciales desarrollos a nivel político, social, económico y securitario. Ello nos permitió adaptar nuestro trabajo a la situación cuando sobrevino la crisis.
Además, hemos podido desarrollar un programa que toma en cuenta las realidades contextuales, lo que nos distingue de muchos otros donantes de fondos que aplican un enfoque más bien dogmático. Gracias al establecimiento de una cooperación de proximidad, podemos adaptar la ayuda a las necesidades del país y de la población.
Nosotros trabajamos en regiones geográficamente determinadas que, en el caso de Malí con una superficie aproximadamente 40 veces mayor que la de Suiza, son muy extensas. En cada región adoptamos una visión territorial y nos familiarizamos con la población que allí vive. La COSUDE está muy presente sobre el terreno mediante sus contrapartes. Asimismo, trata de establecer relaciones directas con las instituciones y los agentes de cambio realizando numerosas misiones. Esta manera de proceder nos permite tener una idea precisa de lo que podríamos o deberíamos hacer.
Suiza trata de establecer una visión del desarrollo que abarque todo el país y que se concentre en determinados aspectos como la educación básica, la formación profesional para el empleo y la integración económica de los jóvenes, el desarrollo de infraestructuras y el desarrollo rural.
Otro tema prioritario de la cooperación suiza es la buena gobernanza. Ahora bien, dada la situación de inestabilidad tras el golpe de Estado de marzo de 2012, ¿cómo piensan proseguir la cooperación en este campo?
Creo que una de las numerosas razones del conflicto y del malestar general en Malí es el hecho de que la población no puede participar activamente en la gestión de su propio desarrollo. Aún existe un sistema muy centralizado que obstaculiza la participación. Además, Malí es un país multicultural en el que conviven numerosas etnias que viven realidades muy distintas. El Norte es más bien desértico y el estilo de vida es nómada (tuareg, peul, bozo) con una fuerte interdependencia con otros grupos étnicos (sonrai, árabes). El Sur, en cambio, tiene mayores recursos y su población es más bien sedentaria. A los problemas locales, se han de dar, pues, soluciones locales.
La cuestión de la gobernanza local es fundamental. El objetivo es lograr una mayor implicación y participación de la sociedad civil en susentido amplio que incluya a todos los actores tanto del sector privado como del público. Se trata de apoyar el proceso de transición y asegurarse de que sea guiado por la conciencia colectiva.
Cuando hace unos 10 años, la descentralización se convirtió en uno de los objetivos de Malí, Suiza se comprometió inmediatamente en esta dirección. Actualmente, en un contexto de inestabilidad tras el golpe de Estado de marzo de 2012, los programas de desarrollo suizos son menos vulnerables ya que no dependen de Bamako. Así, pues, hemos podido continuar nuestras actividades en el Sur y el Centro del país a fin de evitar una mayor fragilización y consolidar lo que funciona.
¿Entonces se excluye que Suiza se retire de Malí?
La estrategia de cooperación suiza está diseñada de tal manera que permite mantener nuestras actividades independientemente de los posibles escenarios. Pese a ello, en el Norte, en las zonas ocupadas por diversos grupos, desafortunadamente nos vimos obligados a interrumpir los programas a causa de la situación de seguridad y de violencia que reina allí.
Sin embargo, la experiencia que he adquirido en varios países me ha demostrado que es un error retirarse ya que termina desestabilizando aún más al país afectado. Además, se perderían toda la energía y los esfuerzos invertidos hasta entonces. Se ha de encontrar, pues, la manera de reforzar lo que aún ha quedado en pie. Hoy, Suiza sigue esta lógica mediante la financiación del proceso de transición en Malí.
En la situación de crisis que vive el país, tenemos de posibilidad de seguir apoyando la gestión pública local, la educación básica y la formación profesional para la integración económica, así como el desarrollo económico local para garantizar la seguridad alimentaria.
Chicas están bien integrados en el proyecto en las
escuelas nómadas del Norte de Malí.
¿Hay algún proyecto que para Ud. reviste particular importancia?
Suiza ha consagrado considerable recursos para la creación de escuelas itinerantes en el Norte de Malí. Se trata de un sistema que se adapta a un contexto particular en el que la población se desplaza mucho. Con este proyecto, Suiza ha innovado mucho en el campo de la educación: los sistemas de escuelas itinerantes suponen la movilidad tanto del profesorado como del mobiliario – este último debe ser transportable – y cuestionan los contenidos didácticos que realmente no correspondían a la realidad de esta gente. Nosotros desarrollamos programas escolares adaptados al contexto en el que viven los niños a fin de permitirles mantener un lazo con su familia y adquirir competencias útiles en su entorno, respetando al mismo tiempo las exigencias del Estado.
A raíz de los acontecimientos de los últimos meses, los tamacheq, sobre todo, se vieron obligados a buscar refugio en Mauritania. Sus hijos están integrados en el programa de escuelas itinerantes que se prosigue en ese país, pero que forma parte del sistema educativo maliense. El día que regresen, continuarán el programa en Malí. De esa manera, no habrá interrupciones y creo que es muy importante en una situación de conflicto.
Garantizar la continuidad es a lo que aspira la COSUDE cuando interviene en contextos frágiles. Trabajar de manera más orientada a las exigencias y más flexible comporta también inevitablemente ciertos riesgos. Sin embargo, este enfoque es más apropiado para el estilo de vida y las necesidades reales de la población. Estas escuelas itinerantes, por ejemplo, no habrían tenido ningún sentido en el Sur del país. En virtud de su propia historia, Suiza tiene esta capacidad de desarrollar soluciones que tienen en cuenta el contexto. Ello hace que sea más creíble sobre el terreno.
¿En materia de género se han desplegado esfuerzos particulares para la integración de la mujer en Malí?
Obviamente que es uno de nuestros objetivos, pero aún constituye un gran reto. La mujer siempre ha tenido un estatus bastante importante en la sociedad maliense. Goza, pues, de muchas libertades aunque el sistema es bastante patriarcal. En nuestro trabajo lo que importa es crear oportunidades sin precipitar las cosas para así evitar el descompromiso de los hombres, lo que resultaría contraproducente.
Por lo tanto, podemos apoyar una mejor integración de la mujer en el campo de la formación profesional para que pueda alcanzar una mayor independencia económica. Por ejemplo, en el caso de las escuelas itinerantes la integración de las niñas en la educación básica es un gran éxito. Sin embargo, a nivel social habrá que tener paciencia puesto que los cambios sociales requieren tiempo. Todos los países han pasado por este proceso, incluso Suiza. Hay tambiénuna serie de cosas en Suiza que, desde la perspectiva de género, no son óptimas aunque desde fuera todo parezca perfecto.
Resulta extremadamente difícil imponer algunos temas desde el exterior. Tomemos por ejemplo la escisión: en los años 80 hasta los 90, muchas organizaciones trabajaron duramente para erradicar esta práctica. El problema es que forma parte de la sociedad maliense y está fuertemente respaldada por las mujeres mismas. Nosotros podemos argumentar contra la escisión, pero no podemos imponer su abolición. Es la sociedad la que debe decidir.
En nuestro trabajo intentamos sacar provecho de las oportunidades que se nos presentan. Apenas vemos abrirseuna puerta, entramos. Esta es quizás una de las mayores fortalezas de la COSUDE y generalmente arroja buenos resultados. En cambio, si intentamos forzar la puerta, crece la resistencia y ello nos impedirá hacer cualquier progreso durante mucho tiempo. Se requiere que la gente esté preparada para aceptar lo que ofrecemos. A veces, ello requiere tiempo, pero también es una particularidad de la COSUDE tomarse el tiempo necesario. Si citamos, por ejemplo, la cuestión del acceso de la mujer a la tierra en Malí, hoy es el momento justo. Si alguien hubiera lanzado esta idea hace cinco años, no habría tenido ningún éxito.
¿Qué nos puede decir sobre su experiencia personal en Malí? ¿Cómo reaccionó la gente que usted conoce allí ante al golpe de Estado?
Fue evidentemente terrible y asistimos a numerosas tragedias personales. Se trata de una situación muy difícil y creo que es la fe de la gente, independientemente de la religión, lo que les permite a los malienses manejar este tipo de situación tan extrema Por lo demás, es un país rico en colores y calor humano. Los malienses son muy corteses y discretos, pero les encanta bromear. Lo que me sorprendió es que incluso en los momentos más duros tras el golpe de Estado no cesaban de contar chistes.
¿Es Ud. optimista respecto a las elecciones que debe organizar el gobierno de transición?
Yo no soy pesimista. Malí es un viejo país con una larga historia y ello me infunde esperanza. Lo que hace especial a este país es su fuerte cohesión social y la gran capacidad de su gente para el diálogo. En Malí, es raro ver que la gente deje de hablarse.
Ud. deja sus funciones de jefa de la Ofco en Malí a finales de junio de 2012. ¿Le hubiera gustado quedarse más tiempo o se alegra de regresar a Suiza?
No es fácil dejar un país y sus hombres y mujeres en una fase tan difícil. Siento como si abandonara a un amigo en el momento que más me necesita. No obstante, sé que mi sucesor está a la altura de la labor y ello me reconforta plenamente.
Informaciones complementarias y documentación
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